«Solo será un momento». Esta frase, aparentemente inofensiva, precede a muchas situaciones de riesgo en el lugar de trabajo. Subirse a una silla con ruedas porque la escalera está lejos, utilizar una pila de cajas porque «aguanta» o colocar una escalera rápidamente, sin comprobar bien su estabilidad, son acciones que duran pocos segundos pero que pueden tener consecuencias graves.
En prevención de riesgos laborales, los trabajos en altura no son únicamente aquellos que se realizan en cubiertas, andamios o plataformas elevadoras. También incluyen situaciones cotidianas como acceder a una estantería alta, realizar una reparación puntual, cambiar un elemento de iluminación o manipular material desde una escalera.
A menudo, el problema no es el desconocimiento, sino la prisa, la confianza o la rutina. Cuando una acción insegura se ha repetido muchas veces sin consecuencias, deja de percibirse como una amenaza. Pero el riesgo sigue existiendo: una superficie inestable puede ceder, una escalera mal apoyada puede desplazarse y una caída desde una altura aparentemente baja puede provocar lesiones importantes.
Las escaleras de mano: una herramienta útil, pero no siempre adecuada
Las escaleras de mano son habituales en muchos entornos de trabajo, pero no sirven para cualquier situación. La normativa sobre equipos de trabajo establece que, en los trabajos temporales en altura, deben elegirse los equipos más adecuados para garantizar unas condiciones seguras. El uso de una escalera de mano como puesto de trabajo debe limitarse a situaciones de bajo riesgo, de corta duración o cuando las características del espacio no permitan una alternativa más segura.
Antes de utilizar una escalera, conviene preguntarse si realmente es el equipo adecuado, si el suelo es estable, si se puede mantener una buena sujeción y si la tarea puede realizarse sin improvisar.
La improvisación también es un riesgo
Cuando en una empresa es habitual escuchar frases como «sube aquí un momento» o «hazlo rápido y ya está», existe una señal clara: la prevención no está suficientemente integrada en la organización real del trabajo.
Para evitar accidentes en altura, es necesario disponer de equipos adecuados y accesibles, revisar escaleras y plataformas, evitar el uso de sillas o cajas como apoyo, formar a los equipos y planificar las tareas, aunque parezcan puntuales.
La prevención de riesgos laborales no consiste únicamente en cumplir una obligación legal. Consiste en crear hábitos de trabajo seguros y en detectar esas microacciones cotidianas que, hechas «solo un momento», pueden acabar provocando un accidente.
En Rovitec ayudamos a las empresas a analizar los riesgos reales de su lugar de trabajo y a implementar medidas preventivas adaptadas a su actividad: evaluación de riesgos, revisión de equipos y procedimientos, formación de los trabajadores y asesoramiento técnico.
Porque el accidente que no se ve venir es, precisamente, el que hay que evitar.
¿Quieres revisar los riesgos en altura de tu empresa o mejorar los hábitos preventivos de tu equipo? Contacta con nosotros y hablamos.
