La Inspección de Trabajo ha avanzado las líneas clave que marcarán las actuaciones en materia de prevención de riesgos laborales durante 2026, con un enfoque mucho más riguroso y orientado al impacto real de las medidas implantadas. En este sentido, no será suficiente con disponer de documentación; será necesario demostrar una gestión preventiva efectiva, integrada y coherente con la realidad de la organización.
Mayor atención a los riesgos psicosociales
Uno de los principales ejes será el control del estrés laboral, la carga mental, los ritmos de trabajo y las situaciones de burnout. La Inspección pondrá el foco en:
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Evaluaciones psicosociales rigurosas, más allá de cuestionarios genéricos.
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Medidas correctoras realmente implantadas.
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Señales de saturación no atendidas por la empresa.
Igualdad, prevención y organización del trabajo
También se reforzará la conexión entre los planes de igualdad y la prevención de riesgos laborales, especialmente en casos de:
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Acoso laboral.
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Discriminación.
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Reparto desigual de cargas y tareas invisibles.
Evidencia documental y trazabilidad
La Inspección exigirá una mayor trazabilidad de la gestión preventiva:
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Registros de formación actualizados.
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Seguimiento documentado de revisiones y actuaciones.
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Respuesta clara ante incidentes o situaciones de riesgo detectadas.
Control sobre empresas subcontratadas
Finalmente, se incrementará el control sobre la coordinación de actividades empresariales, asegurando que la prevención, la igualdad y la gestión de los riesgos psicosociales también se apliquen en los trabajos externalizados.
